Este té es elaborado por medio de los tallos y hojas de la planta Camellia sinensis, la cual también es utilizada para la producción del té azul, el té verde y el té negro.

A pesar de que se utiliza la misma planta, el proceso de elaboración de estos distintos tés es lo que los diferencia a cada uno.

En el caso del té verde, la planta no pasa por ningún proceso de fermentación, y eso nos lo dice su color, el té azul es parcialmente fermentado y el negro pasa por un proceso de fermentación completo, mientras que el té rojo pasa por una fermentación prolongada y un proceso de añejamiento en ambientes con altos niveles de humedad, este proceso puede darse por años, tiempo durante el cual el té experimenta el crecimiento de levaduras que originan su oxidación. En este proceso es donde este té adquiere su sabor y olor particular.

El té rojo y el Ácido Graso Sintasa (FAS por sus siglas en inglés), ésta es una enzima que cataliza la biosíntesis de ácidos grasos (lipogénesis) en el citoplasma de las células del hígado y de los tejidos adiposos. Se ha hallado que existen niveles elevados de FAS en diversos casos de cáncer en humanos, principalmente en el páncreas. El té rojo tiene un componente que es capaz de inhibir las FAS. A pesar de que las investigaciones apuntan hacia buenos resultados, se necesitan más estudios para comprobar su efectividad. Por otra parte, las FAS también están relacionadas con la obesidad, por lo que el té rojo puede contribuir a un tratamiento para reducir el sobrepeso.
El colesterol, estudios han indicado que el té rojo tiene la capacidad de reducir los niveles de colesterol y triglicéridos de manera significativa. La Lovastatina es una bacteria que suele infectar el té rojo y es utilizada en medicamentos para reducir el colesterol malo, por lo que se cree que esta bacteria es la responsable del beneficioso efecto.

Y llegamos al punto más común y controversial, la pérdida de peso. Pues sí, el té rojo dejó de ser la bebida predilecta de los degustadores de tés, para convertirse en la preferida de aquellas personas que desean bajar de peso.

Esta bebida hace que el metabolismo se acelere, lo que fomenta la oxidación de grasa, por lo que se convierte en una buena opción para adelgazar.

Sabiendo que la infusión del té no es una bebida milagrosa, debemos apoyar su ingesta con un plan alimenticio balanceado y una rutina de ejercicios para que la oxidación sea más rápida y efectiva, sinceramente el té se convierte en un coadyuvante de la alimentación sana, y no al contrario, no debemos engañarnos.
La recomendación es tomar el té frio para que así el cuerpo gaste un poco más de energía al tratar de ?calentar? la bebida una vez ingerida, y por supuesto no agregar azúcar, ya que el té tiene un tono amargo es recomendable usar algún tipo de edulcorante.